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LA MADRE DE TODAS LAS LUCHAS

EL BIEN y EL MAL

La lucha del bien y el mal se da primero en nosotros mismos, luego en nuestra familia, la comunidad, en el país, en el mundo.

La Gran mayoría de nosotros sabemos que es una tarea importante luchar por salvar el mundo de las guerras o de la explotación irracional de los recursos naturales que ponen en peligro su existencia y con ello la supervivencia de sus habitantes.

Sin embargo, también debemos ser concientes que es una tarea posible, porque la gran mayoría de las personas tenemos buenos sentimientos e intenciones, solo que muchas veces no sabemos cómo actuar ni cómo contribuir a mejorar las condiciones de vida en el planeta, así como las relaciones entre las personas y las naciones.

A veces pensamos que solo nosotros tenemos esta inquietud por salvar al mundo y por el contrario son muchas las personas que se encuentran dispuestos a hacer algo por salvarlo.

Para salvar nuestro mundo es necesario creer en el valor de nuestras propias ideas y trabajar inspirados en ellas. Si somos cristianos debemos poner en practica, valores tales como la solidaridad, la no discriminación y la lucha por la paz, en todos nuestros actos de la vida diaria, en la familia. la comunidad, el trabajo, para tener como fruto la salvación del mundo.
Es bueno que conoscamos personas que hicieron de estos valores parte esencial de sus vidas, planificando y ejecutando acciones que parecían imposibles de realizar, en momentos de la mayor crisis. Estas personas pueden estar tan cerca o tan distantes de nosotras, puede ser un familiar, un amigo, un vecino o un lider social. Sus ideas trascienden en el tiempo y pueden ser una guía para nuestras acciones en la lucha que debemos afrontar por salvar a nuestro mundo del mal.

Jean Henri Dunant, Primer Premio Nobel de la Paz 1901.

Albert Schweitzer, Premio Nobel de la Paz 1952.

Mahatma Gandhi, una vida al servicio de la paz.


EL DECALOGO DEL DESARROLLO

1º ORDEN
El orden es una característica que debe existir en cada aspecto de nuestra vida. Desde ordenarnos para hacer los quehaceres diarios, pasando por el orden que debe haber en la comunidad para vivir en armonía, hasta el orden que deben tener las instituciones públicas para administrar correctamente los recursos del país. En todas partes debe regir el orden.

Generalizando, podríamos definir orden como:
"la posición regular de las cosas, unas con relación a las otras, en el espacio o en el tiempo, según determinado criterio": "colocación de las cosas en el lugar que les corresponde; cualquier arreglo de cosas o de ideas". En otras palabras, "cada cosa en su lugar".

2º LIMPIEZA
unos la limpieza representa una manera de observar en las personas, la personalidad y responsabilidad que poseen, mientras que otras sólo la observan como una tarea más para llegar a la perfección.

Pero el término "limpieza" no se limita exclusivamente al aseo personal (aunque éste es también un aspecto importante), sino que debe existir una limpieza en: Nuestra casa,Lugar de trabajo, Nuestra ciudad.

La limpieza sobre pasa los límites del aspecto físico para llegar a una categoría moral de comportamiento. Debemos practicar la transparencia en las relaciones interpersonales y dar paso a actitudes claras y conductas íntegras, dejando atrás las intenciones escondidas y la simulación.

3º PUNTUALIDAD
Se define a la puntualidad como el cumplimiento de un compromiso en una hora exacta acordada. Si queremos que los demás nos crean, hay que empezar por llegar a tiempo. Se logra ser puntual cuando se planea.

La falta de responsabilidad por cumplir con horarios es una actitud muy arraigada en nuestro país. Y eso nos diferencia notablemente de la actitud de respeto que poseen los habitantes de los países desarrollados.

Cuando una persona llega tarde a un compromiso, esta y la persona con quien se tiene la cita pierden un preciado tesoro: el tiempo. Aún así, son pocas las veces que meditamos sobre la importancia y el valor del tiempo en nuestras vidas, así como la importancia de cumplir con los horarios establecidos.

Una nación no puede ser altamente efectiva si la gente que la conforma desaprovecha el tiempo e incumple los horarios. La gente llega tarde porque usted la espera. Si usted no llega hoy a tiempo, es posible que mañana nadie este esperándolo.

En un minuto se abre una flor, nace un hombre, se decide un amor, se da una oportunidad de empleo, se decide su futuro... se muere; si llega a tiempo, podrá apreciarlo.

Ser puntual requiere esfuerzo, voluntad, decisión, sacrificio. El mundo no va a parar a esperarlo.

Mañana es rápidamente ayer, que tal si cumplimos hoy. El tiempo no perdona nada de lo que se ha hecho sin él. Proponer una hora es empeñar la palabra. Llegó la hora de llegar a tiempo.

La puntualidad no sólo se aplica a cumplir con un horario establecido o a una cita; la puntualidad también significa cumplir con las deudas y compromisos contraídos en el tiempo acordado. Ser puntual requiere esfuerzo, voluntad, decisión, sacrificio. El mundo no va a parar a esperarnos.

4º RESPONSABILIDAD
La Responsabilidad es uno de los valores y actitudes individuales más importantes para la formación de una persona.

Una persona responsable es una persona que tiene control sobre sus actos y que esta consciente de las consecuencias que éstos pudieran traer. Por otra parte, también lo podemos definir como alguien que cumple con las cosas que sabe que tiene que hacer y las hace lo mejor posible.

¿Por qué es tan importante la responsabilidad? Porque una persona responsable inspira confianza a los demás y saben que pueden contar con la cooperación de la persona y encomendarle tareas sin el pendiente de que no sean realizadas.
Una empresa no puede contratar a una persona que no es responsable por que no demuestra que será capaz de cumplir con los requerimientos y asuntos que le asignarán.

5º DESEO DE SUPERACIÓN
El deseo de superación es la fuerza impulsora que nos lleva a progresar y avanzar, a mejorar nuestra condición o situación actual en función de una meta de valores humanos permanentes y universales. Todo lo que es crecimiento, ampliación, mejoramiento personal, tiene como causa última el deseo de superación. Y es que no hay ser humano que no aspire a ser y estar mejor en todo sentido.

Virtudes tan hermosas como la esperanza, el optimismo, el ahorro, la inversión, la perseverancia, son consecuencia directa del espíritu de superación. Pero si no es bien entendido, pueden propiciarse cosas tan negativas como la ambición desmedida, el robo, el fraude, la falsificación, el soborno, la usura, la avaricia, la mezquindad: Productos de un ansia de superación sin control y no orientada éticamente. Naturalmente, estos aspectos negativos no forman parte de un legítimo deseo de superación.

6º HONRADEZ
La honradez es una cualidad moral centrada en el respeto a la verdad y a los bienes ajenos. En términos concretos, consiste en la manera de obrar de quien no miente, no calumnia, no abusa de la confianza ajena, no engaña, no defrauda y no roba ni destruye lo que es de otro. Por eso, la honradez está incluida en forma expresa en la Ley de Dios: no robar, no mentir, no levantar falso testimonio.

El respeto por el bien ajeno, por la verdad y por el testimonio y compromisos propios, implica un comportamiento de respeto, que a la larga permite que los individuos de una organización y una comunidad puedan convivir de forma ordenada y pacífica, persiguiendo los objetivos propios y comunes.

Conscientemente o no, se enseña con el ejemplo y se aprende de todo lo que se ve y oye. Por eso, todo aquel que tiene autoridad está moralmente obligado a exigir honradez en todo y de todos y ser el primero en dar el buen ejemplo.

7º RESPETO A LOS DERECHOS DE LOS DEMÁS
El respeto al derecho de los demás es el cumplimiento de los deberes que brotan de los derechos ajenos (no tocar propiedad ajena, guardar la debida consideración a personas e instituciones, etc.), porque donde hay un derecho, hay un deber que debe ser cumplido y donde hay un deber hay un derecho que debe ser respetado. Eso significa que nuestra libertad está limitada por los derechos ajenos y los deberes propios, como lo expresa esta conocida norma, "tus derechos terminan donde empiezan los de los demás".

Debemos procurar nuestro propio desarrollo personal y, a la vez, que cada uno de los habitantes de nuestro país viva con la dignidad y las condiciones que exige la persona humana.

8º RESPETO A LAS LEYES Y REGLAMENTOS
Se puede aplicar la ley al precepto dictado por la suprema autoridad, en que se manda o prohíbe una cosa en consonancia con la justicia y para el bien de los gobernados.

La ley se aplica en muchos aspectos de la vida cotidiana, desde el tráfico, el respeto por monumentos públicos, símbolos patrios, respeto a nuestra patria, hasta el respeto a la naturaleza y a los seres vivientes en general, están normados por acuerdos que buscan el bien común. El respeto que los individuos de un país tienen por sus reglamentos, indican hasta que momento podrían ponerse de acuerdo sobre lo que desean para su bien común y lo que desean

9º AMOR AL TRABAJO
El trabajo puede verse de dos maneras diferentes: una negativa e inadecuada que lo considera sólo como carga, sudor, desgaste "maldición"; y otra positiva que ve el trabajo como camino para "ganarse la vida", desarrollar la propia capacidad y ponerla al servicio de los demás. Debemos recalcar que el trabajo es positivo y significa fuente de riqueza, actividad productiva, bienestar, "bendición".

Cuando el trabajo se ve en forma positiva, surge entonces el amor al trabajo, es decir, una disposición creciente hacia el trabajo que produce diligencia, responsabilidad, deseo de mejorar y de contribuir al bien común. No puede haber desarrollo nacional sin amor al trabajo en la mayoría de la población. Lo mismo puede decirse del progreso personal: cada uno es el producto de su propia actitud (positiva o negativa) ante el trabajo.

Todas las formas de falta de amor al trabajo (ociosidad, pereza, parasitismo social, así como las actividades ilegales o inmorales de rentabilidad alta y rápida) deben ser combatidas radicalmente mediante la educación. Es evidente que padres, maestros y dirigentes en general tienen en esto una enorme responsabilidad social.

El trabajo, como tarea vital indispensable, plantea, especialmente a los jóvenes, el problema de encontrar la clase de trabajo o que hacer que debe emprenderse en este mundo. Esto supone la elección acertada de una ocupación, oficio o profesión, escogiendo de modo tal que haya consonancia entre lo que se quiere (agrado o interés) y lo que se puede (habilidad o capacidad). En realidad, trabajar en lo que a uno le gusta y para lo cual se tiene la aptitud necesaria puede considerarse como situación plenamente satisfactoria.

Si queremos bienestar efectivo para todos, el mejor remedio es ponernos a trabajar en serio y a fondo, con el fin de acelerar al máximo el desarrollo del país.

10º AFÁN POR EL AHORRO Y LA INVERSION
La previsión, es decir, el conjunto de medidas que se adopta con prudente anticipación para evitar en lo posible los inconvenientes y afrontar el futuro con cierto margen de seguridad, tiene dos buenos aliados: el ahorro y la inversión.

El ahorro es el proceso de acumulación progresiva de dinero (normalmente acrecentado con los intereses que paga una entidad por depositar en ella el dinero que se ahorra) y de actitud previsora que evita gastos y consumos innecesarios. Como vemos, además de una dimensión económica, el ahorro tiene una dimensión moral: es manifestación de una vida llevada con responsabilidad y prudente moderación como forma segura de protección a lo imprevisto.

El secreto del ahorro está en la reducción consciente del gasto o consumo, manteniéndolo en un nivel razonable y eliminando todo consumo o gasto no absolutamente necesario. Para esto, la guía de un realista presupuesto (personal y familiar) es esencial. "Ahorra cuando es tiempo y tendrás en la necesidad", dice un refrán popular. De ahí la necesidad de adquirir el hábito del ahorro prudente y sistemático desde la más temprana edad.

La inversión consiste en la aplicación de un capital a la producción de ganancias, con el fin de acrecentarlo (un negocio, adquisición de inmuebles o maquinarias para alquilar o revender, compra de acciones, bonos, moneda extranjera, etc.). Toda inversión, es cierto, implica riesgo, pero debe ser un riesgo asumido de manera calculada y prudente, buscando al máximo la seguridad.